Regresan los Black Panthers en medio del endurecimiento migratorio en Estados Unidos


Las muertes de Renee Good y Alex Pretti reactivaron protestas y dieron nuevo impulso al histórico movimiento de autodefensa

Perla Rodríguez Contreras
Línea Directa Portal
29 de enero de 2026


Estados Unidos. El aumento de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y una nueva serie de denuncias por abuso policial han reavivado un clima de confrontación social en Estados Unidos. En este contexto, la muerte de los ciudadanos Renee Good y Alex Pretti durante operativos de seguridad se convirtió en un punto de quiebre que detonó protestas y reactivó un símbolo histórico: el resurgimiento del Partido Pantera Negra como referente de resistencia política y autodefensa comunitaria.

Aunque para muchos parece un fenómeno reciente, especialistas advierten que este retorno no es improvisado. Diversos colectivos afroamericanos han retomado la identidad y el discurso del antiguo Black Panther Party for Self-Defense, organización emblemática de la lucha contra la violencia institucional en las décadas de 1960 y 1970. Más que nostalgia, se trata —señalan— de una respuesta al endurecimiento de políticas migratorias, al encarcelamiento masivo y al uso creciente de la fuerza policial.

Para la académica Tzinti Ramírez, del Tecnológico de Monterrey, el nuevo liderazgo encabezado por Paul Birdsong se conecta con una memoria social que nunca desapareció. “Ese Estado coercitivo, policial y brutal está aquí otra vez. Tal vez nunca se fue, pero ahora se percibe con mayor intensidad”, afirma. En su análisis, el resurgimiento del movimiento se vincula directamente con la criminalización de migrantes y con un modelo de control social que impacta de manera desproporcionada a comunidades racializadas.

El simbolismo del regreso es potente. Fundado en 1966 en Oakland por Huey P. Newton y Bobby Seale, el Partido Pantera Negra surgió como un grupo de vigilancia comunitaria frente a los abusos policiales. Con el tiempo, evolucionó hacia programas sociales como clínicas gratuitas y desayunos escolares, lo que le permitió construir una base popular sólida, pero también lo colocó bajo la mira del poder federal.

En los años setenta, el entonces director del FBI, J. Edgar Hoover, catalogó a las Panteras Negras como la “mayor amenaza interna” del país. La persecución, las detenciones masivas y el exilio de varios líderes provocaron su disolución en los ochenta. Sin embargo, la ideología no desapareció del todo y hoy reaparece con un discurso renovado que denuncia lo que Ramírez define como “capitalismo racial”: un sistema donde el Estado y el mercado operan de manera distinta según el origen étnico.

Un movimiento que venía gestándose

El académico Eduardo González sostiene que las señales del retorno pantera se venían acumulando desde hace varios años. Tras el asesinato de George Floyd en 2020, comenzaron a reorganizarse células que hoy se manifiestan con mayor visibilidad en ciudades como Minneapolis, Nueva York y Filadelfia. A su juicio, el actual contexto migratorio solo aceleró un proceso previo de inconformidad social frente a la actuación policial.

¿Qué implicaciones políticas tiene el regreso de los Black Panthers?

El crecimiento del movimiento podría traducirse en un reacomodo del escenario político estadounidense si logra articular alianzas con otros sectores inconformes. González advierte que una convergencia entre comunidades afroamericanas, migrantes e incluso grupos tradicionalmente cercanos al Partido Republicano podría debilitar la mayoría conservadora en el Congreso, abriendo un nuevo frente de presión social que trasciende las identidades raciales y redefine el mapa de la protesta en Estados Unidos.

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