Empresa de Canadá compra y destruye miles de libros antiguos para entrenar algoritmos de Inteligencia Artificial
Librerías de España y otros países venden ejemplares descatalogados a una misteriosa empresa canadiense, que escanea y tritura los textos para alimentar modelos de inteligencia artificial, generando alarma en el sector y alerta por la pérdida de patrimonio bibliográfico.
Agencias
24 de mayo de 2026
ESPAÑA - Decenas de librerías de libros en segunda mano en España y en el mundo han comenzado a alertar sobre un fenómeno inédito: la compra masiva de libros por parte de la empresa canadiense Zoom Books. Marçal Font, propietario de la librería Fènix de Badalona, explica que los pedidos se centran en ejemplares de no ficción en catalán que llevaban años almacenados y que prácticamente no tenían salida comercial.
"Me pueden llegar siete pedidos seguidos del mismo comprador con un minuto de diferencia", comenta Font, quien sospecha que las compras se realizan mediante un sistema automatizado. La práctica no se limita a España: tiendas de Alemania, EEUU, Nueva Zelanda y Australia han recibido pedidos similares, algunos de más de mil libros, muchos descatalogados.
Los títulos seleccionados van desde ediciones sobre los castellers de Granollers en los años 70, hasta manuales de vino, actas de congresos de hace medio siglo y dietarios de la Guerra Civil. "De media son libros de cinco o diez euros, muchos prácticamente imposibles de encontrar", añade Font.
El sector editorial está desconcertado
¿Para quién compra Zoom Books decenas de miles de libros y los envía a un centro logístico en EEUU? Según varias fuentes, el objetivo es entrenar modelos de Inteligencia Artificial antes de destruir los ejemplares y reciclarlos como papel.
The Washington Post informó en enero sobre un proyecto secreto de la startup Anthropic, responsable de la IA Claude, que pretendía escanear y destruir libros para alimentar sus algoritmos. Un informe interno de la compañía aseguraba: "No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto".
Xavier Vinaixa, experto en IA, contextualiza: "Cuando el conocimiento gratuito de Internet se agotó, las empresas buscaron libros raros y marginales para seguir alimentando sus modelos, lo que desencadenó demandas millonarias por violación de derechos de autor". La escasez de textos largos e inéditos, el llamado "data wall", obligó a estas compañías a recurrir a libros antiguos de segunda mano.
Todo legal
Un juez federal de EEUU ha considerado legal esta práctica, dado que el uso de los libros es transformativo: no reemplaza las obras originales, sino que permite crear algo nuevo, en este caso modelos de IA. Se comparó el proceso con enseñar a escribir a estudiantes.
Sin embargo, la destrucción física de los libros genera rechazo en parte del sector. Los ejemplares son escaneados, se corta el lomo y se trituran para convertirlos en pasta de papel. Libreros como Miguel Ángel Ortega, presidente de UNILIBER, denuncian que se trata de un expolio literario: "Nos dedicamos también a preservar y conservar el patrimonio bibliográfico. Que estos libros se destruyan así es perverso".
El género que triunfa
Font advierte que no se pierden grandes clásicos, pero sí literatura secundaria y documentos históricos: "Lo que se alimenta la IA es esta literatura secundaria", explica, mientras recibe un nuevo pedido de Zoom Books. La situación ha sido alertada al Ministerio de Cultura por varias librerías.
En foros especializados en España, Alemania y EEUU, los libreros describen patrones de compra extraños: pedidos escalonados, libros temáticamente relacionados, costos de envío que superan varias veces el precio del libro. Carlos Hernández, de la librería Mautalos en Madrid, reconoce que muchos ejemplares eran sobrantes o destinados a desecharse, pero admite que la estrategia genera inquietud.
Zoom Books, por su parte, se limita a informar que su actividad consiste en la compraventa y reciclaje de libros, negando cualquier colaboración directa con Anthropic. La empresa ha eliminado publicaciones en su web que explicaban la destrucción de libros para entrenar IA, aunque registros internos muestran que dichas publicaciones existieron y luego fueron retiradas. La compañía se niega a dar detalles sobre los acuerdos comerciales de sus clientes, amparándose en cláusulas de confidencialidad.
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