Somalia bajo fuego: Estados Unidos intensifica su ofensiva aérea contra Al Shabaab y ISIS
La ofensiva de Estados Unidos en Somalia no se desarrolla de manera aislada ya que en las últimas semanas, ha respaldado operaciones contra facciones vinculadas a ISIS en África Occidental, reforzando una red de cooperación militar que involucra a gobiernos locales y socios internacionales.
Aurora Israelí
29 de enero de 2026
Estados Unidos ha intensificado de forma significativa sus bombardeos contra los grupos yihadistas Al Shabaab y Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) en Somalia, marcando uno de los picos de actividad militar más altos de las últimas décadas en el Cuerno de África.
La actual Administración Trump ha ejecutado, en apenas un año, más ataques aéreos que todos sus predecesores juntos, en el marco de una ofensiva coordinada que se extiende a otros puntos del continente, como Nigeria.
Según fuentes del Pentágono y reportes de seguridad regional, la estrategia busca debilitar las capacidades operativas de ambas organizaciones, responsables de atentados masivos, secuestros y desestabilización política tanto en Somalia como en países vecinos. El incremento de los bombardeos se apoya en el uso de drones armados, inteligencia satelital y cooperación con fuerzas locales.
Un cambio de doctrina militar en África
El actual enfoque estadounidense supone un giro hacia una política de presión constante, basada en ataques de alta frecuencia contra campamentos, centros logísticos y líderes operativos. Funcionarios estadounidenses sostienen que la ofensiva ha permitido eliminar a mandos clave y reducir la capacidad de planificación de atentados transnacionales.
No obstante, organizaciones humanitarias y analistas advierten sobre el riesgo de daños colaterales y el impacto en poblaciones desplazadas, en un país que arrastra décadas de conflicto, hambrunas cíclicas y una frágil estructura estatal.
Coordinación regional y el factor Nigeria
La ofensiva en Somalia no se desarrolla de manera aislada. En las últimas semanas, Estados Unidos también ha respaldado operaciones en Nigeria contra facciones vinculadas al ISIS en África Occidental, reforzando una red de cooperación militar que involucra a gobiernos locales y socios internacionales.
El objetivo declarado es impedir que África se consolide como un santuario yihadista desde el cual se proyecten ataques hacia Europa y Estados Unidos. Para Washington, el control del espacio aéreo y el apoyo táctico a ejércitos africanos son piezas centrales de esta estrategia.
Un escenario abierto
Pese al volumen de bombardeos, expertos coinciden en que el desafío va más allá de la dimensión militar. La persistencia de Al Shabaab y de ISIS se explica también por factores como la pobreza, la falta de instituciones sólidas y la ausencia de oportunidades para los jóvenes.
Mientras continúan las operaciones, Somalia permanece como uno de los principales frentes de la lucha antiterrorista global, en un contexto donde cada avance militar se enfrenta al reto de traducirse en estabilidad política y reconstrucción social.